Capítulo 2 El Templo, el Cedro

Cedar Forest Jerry Meaden Flickr“Así, pues, Salomón labró la casa y la terminó. Y cubrió las paredes de la casa con tablas de cedro, revistiéndola de madera por dentro, desde el suelo de la casa hasta las vigas de la techumbre; cubrió también el pavimento con madera de ciprés. Asimismo, hizo al final de la casa un edificio de veinte codos, de tablas de cedro desde el suelo hasta lo más alto; así hizo en la casa un aposento que es el lugar santísimo.”  1 Reyes 6:14-16

En el capítulo anterior analizamos a la acacia, el árbol cuya madera fue usada para construir el tabernáculo y el arca del testimonio. Analizamos las características del árbol y la forma en que esas mismas características forman a un buen cristiano. La acacia fue ideal para el uso en el desierto por su durabilidad y por sus habilidades de resistir en sequía y en fuego, dos cosas muy comunes en el desierto.  Fue ideal también por lo que era abundante en el desierto debido a su habilidad de defenderse en tal clima y de las fieras que andan en el desierto.  Y el pueblo de Dios se encontraba en el desierto.  Se encontraban en un desierto real y un desierto espiritual.  Habiendo pasado por cuatrocientos años de esclavitud en Egipto, habían aprendido las costumbres paganas de los egipcios. Por lo tanto, no podían entrar en la tierra prometida hasta no estar preparados en su corazón. Así nosotros también comenzamos en Cristo, después de una larga esclavitud en el mundo, vendidos al pecado (Romanos 7:14) venimos a Cristo, pero en nuestras vidas todavía hay muchas cosas que arrastramos del mundo y necesitamos pasar por un proceso de purificación. Es un proceso poco fácil, y es durante ese proceso que aprendemos a ser como la acacia.  Sin embargo, tanto como esa etapa tuvo su fin para el pueblo de Israel también lo tiene para nosotros.

En este capítulo del libro vamos a ver cómo el pueblo de Dios ha alcanzado otro nivel en su crecimiento espiritual y se encuentra en otra situación.  Ya no están vagando en el desierto buscando entrar en la tierra prometida, sino que ya han entrado.  Entramos en otra etapa para el pueblo de Dios, y de la misma manera entramos en otra etapa en la vida del cristiano.

El pueblo de Israel comenzó en el desierto, apenas un pueblo, unidos solamente por su Dios, un Dios a quien apenas servían.  Ahora en esta etapa, han entrado en la tierra prometida, tierra buena que fluye leche y miel, ahora son un pueblo verdadero.  Unidos en todo sentido de la palabra, sirviendo a un Dios bajo el liderazgo de un rey y un sumo sacerdote, con profetas para guiarlos e instruirlos en la Palabra de Dios.  Ahora están en paz con todos los que le rodean, así como la Biblia manda que el cristiano lo sea (2 Timoteo 2:22, Hebreos 12:14 y 2 Pedro 3:14).  Realmente el pueblo de Israel ha sido transformado.  Pasaron de promesa a provisión.

De igual manera el cristiano tiene que crecer espiritualmente y cambiar para reflejar una madurez espiritual.  No podemos seguir en lo mismo toda la vida y lo que es madurez para un recién convertido, ya no lo es para un cristiano con muchos años en el evangelio.  Siempre habrá cambios en la vida del creyente, y el creyente tiene que cambiar para adaptarse a esos cambios.  Así como lo ha hecho el pueblo de Dios.

-Un Árbol Codiciable-

“Su aspecto como el Líbano, escogido como los cedros…todo él codiciable…” Cantares 5:15-16

Ya no se necesitaba la acacia, que por todas sus cualidades que lo hizo ideal en el desierto, simplemente no era un árbol muy bonito.  Ahora eligieron a un árbol más codiciable, aunque era un árbol que no crecía en la tierra de Israel.  La acacia había sido una petición de Dios, fácil de cumplir, la acacia crecía allí mismo en el desierto.  Ahora el pueblo daría a su Señor una ofrenda que requería de ellos cierto sacrificio.  El cedro del Líbano sería más costoso que un árbol que sí crecía en Israel, pero Israel, y Salomón no buscaban utilidades, sino que buscaban bellezas y grandezas para aquel que lo merece, ¡Jehová de los ejércitos!  Así nosotros también olvidémonos de facilidades y ¡busquemos grandezas en el Señor y para nuestro Señor¡

Así como aprendimos de la acacia, aprenderemos también mucho del cedro. Primeramente, Cuando este árbol crece en un bosque rodeado por otros cedros crece derecho y angosto, pero si crece solo, sus ramas se extiendan y descansan sobre la tierra… [i] El cedro del Líbano, como todo cedro verdadero (hay árboles que se llaman cedro pero no lo son) no le gusta ser trasplantado y necesita un ambiente libre de contaminación y asoleada. El árbol también contribuye a su ambiente. En el día de hoy, los grandes bosques de cedros se han casi eliminado y en su lugar hay tierra árida y estéril.  Al perder la protección del bosque la tierra ya no puede retener el agua.[ii]

-Derechos y Angostos-

“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”  Hebreos 10:25

El cedro del Líbano nos enseña acerca de la necesidad de congregarse uno en una iglesia.  No es suficiente con escuchar predicaciones y grabaciones de alabanza y de adoración.  Es necesario tener una Iglesia donde congregarse uno, la Biblia lo manda así en este pasaje. Necesitamos estar en la Iglesia para recibir la exhortación de La Palabra de Dios y ser advertidos del pecado que tan fácilmente nos asedia (Hebreos 12:1).

Cada uno de nosotros tenemos uno o dos (o más) áreas en la vida que nos son una lucha para mantenernos puros para Cristo, y el que dice que no se hace mentiroso.  La Biblia es bien claro, que “No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” Romanos 3:11-12.  Por esto mismo necesitamos estar en una iglesia.

En Proverbios 27:17 dice “Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.”  Esta es otra razón para estar en una Iglesia, Dios usa los pastores y los hermanos de la iglesia para hablar a la vida de cada uno.  Dios pone la palabra exacta y perfecta en la boca de sus siervos.  Envía la palabra justo a tiempo para consolación (2 Corintios 1:3-4), exhortación y corrección (2 Timoteo 4:2), para sabiduría (2 Corintios 2:1-7) y salvación (Santiago 1:21).  Por medio del que predica, Dios nos habla.  También puede usar a los líderes de la iglesia y a los hermanos más maduros en el Señor que se disponen, aún al más nuevo puede usar.  Siempre es mejor pedir el consejo de sus pastores o de un líder de la iglesia que pedirlo de un hermano en la iglesia, sin embargo a veces el Señor nos habla a través de la persona que ni conoce nuestra situación, y cuando viene así la respuesta de Dios es aún más poderosa por lo que es indiscutible que el Señor haya enviado el mensaje y el mensajero.

El hecho de que el cedro necesita estar rodeado de más cedros para crecer derecho y angosto me hace pensar en el camino angosto que tenemos por delante.  ¡Cuánto necesitamos estar rodeados de hermanos que nos ayuden a mantenernos en ese camino!  “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, …” Mateo 7:13.  Es fácil nos dice el Señor Jesús entrar por el camino ancho y difícil entrar por el camino angosto.  Las influencias en nuestra vida o sean para el bien o sean para el mal contribuyen mucho al camino que elegimos.

El cedro rodeado se apoya en los otros cedros.  Las ramas del cedro son largas y pesadas, más y más pesados cada año por el crecimiento del árbol.  Cuando el cedro se encuentra solito no hay quien le ayuda a llevar la carga de sus ramas pesadas, no hay quien levante sus ramas para arriba para que se mantenga derecho y angosto.  ¿Luego qué pasa?  Extiende sus ramas para afuera y las deja descansar en tierra.  Se vuelve ancho y caído.  La Biblia manda al cuerpo de Cristo en Gálatas 6:2-3, “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.  Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.”  Nos engañamos a nosotros mismos si creemos que podemos sobrellevar nuestra propia carga, si creemos que no necesitamos a hermanos que nos rodeen, si creemos que solo tambien estaremos bien nos estamos engañando y va a ser para nuestra perdición.  Todos necesitamos a nuestros hermanos en Cristo, y nuestros hermanos en Cristo nos necesitan a nosotros.

En Hebreos 12:12-13, también dice “Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.”  Si tus ramas (tus brazos) han caído a tierra por falta de hermanos que te rodeen, vuelve a tu redil, vuelve al pastor que Cristo puso para velar por tu vida, como quien ha de dar cuenta (Hebreos 13:17).

-El cedro verdadero-

Como todo cedro verdadero no le gusta al Cedro del Líbano ser trasplantado.  Primero veamos lo que significa el decir ‘todo cedro verdadero’.  Antes de nada, déjame decirle que, así como hay cedros verdaderos y cedros falsos que solamente son llamados cedros sin serlo en realidad, de la misma manera hay cristianos verdaderos y hay personas que se llaman cristianos, pero obviamente, no lo son.  Hay personas que ni tienen que decir que son cristianos porque su vida es un testimonio vivo del evangelio de Cristo Jesús, esos son cristianos en verdad.  Y a la vez hay personas que se llaman cristianos, pero su vida no lo demuestra.

En sí la palabra cristiano significa ‘perteneciendo a Cristo”[iii] también he visto la Biblia cristiano traducido como ‘pequeños Cristos’ y primeramente fue usado este término en Antioquía por los gentiles para burlarse de los seguidores de Cristo (Hechos 11:26).  Sin embargo desde el segundo siglo después de Cristo uno se llama cristiano con alegría, y se considera un título de honor.[iv] ¿pero será que al analizar nuestras vidas podríamos decir que somos ‘pequeños Cristos’ o aun que ‘pertenecemos a Cristo’?  Pregunto esto porque es bueno reflexionar y analizar nuestras propias vidas. “Si, pues nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados” 1 Corintios 11:31. Nos da la oportunidad de arrepentirnos si es que no hemos estado viviendo como debemos.

La palabra ‘cedro’ en sí significa ‘firme por la tenacidad de sus raíces’[v].  El cedro en sí es un pino, pero no todo pino es un cedro.  No todo pino tiene las características que destacan al cedro, especialmente al cedro del Líbano. ¿Se podrá decir de mí que soy firme? ¿que hay tenacidad en mis raíces en Cristo Jesús? Es la oración mas profunda de mi alma que eso se pudiera decir de mi que yo soy una cristiana firme por la tenacidad de mis raíces que venga lo que venga que lanze lo que me lanze el diablo ¡yo estaré firme porque hay tenacidad en mi espíritu! ¿Podrás decir es este dia que ese tambien es tu deseo? Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.” Salmos 37:4

Ahora analiceremos las consecuencias de ser trasplantado, tanto para un cedro, como para un hijo de Dios. Al cristiano que en verdad lo es no le gusta andar de iglesia en iglesia.  ¿Por qué?  Porque es dañino tanto para el árbol como para el cristiano.  Tanto el árbol como el cristiano necesitan raíces buenas y fuertes, y para tenerlos es necesario establecerse.  Cuando uno se mueve de lugar en lugar, de iglesia en iglesia, uno nunca pone raíces profundas y sin profundidad de raíces, nunca hay crecimiento.

2 Timoteo 3:7 nos enseña que puede haber cristianos que “siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.”  Eso es básicamente lo que pasa con los cristianos que andan de iglesia en iglesia.  ¿Por qué?  Porque cuando una persona entra en una congregación, tiene que acostumbrarse al ritmo y al movimiento de esa casa de oración, todos los pastores predican la Biblia con su propio estilo, tienen su propia personalidad, y toda congregación tiene su propia gracia.  “Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria” 1 Corintios 15:41. Es solamente al establecerse en la congregación después de un tiempo que puede la persona comenzar a poner raíces y establecerse en la doctrina y ‘llegar al conocimiento de la verdad.’

En cambio, si la persona cambia de iglesia en iglesia, nunca logra poner raíces y nunca logra establecerse en la doctrina.  Así es como las pequeñas diferencias doctrinales que hay entre las iglesias se conviertan en grandes piedras de tropiezo para el creyente.  Lo dejan confundido e incierto y corta todo crecimiento espiritual que podía haber tenido.

Y ¿Por qué razón las personas van de iglesia en iglesia?  Porque buscan una que sea perfecta.  Es una mentira del diablo que haya una iglesia ‘perfecta’ solamente Cristo es perfecto, y las iglesias están compuestos de seres humanos con defectos.

Entonces, aprendamos del Cedro del Líbano, así como es cedro verdadero a ser cristianos verdaderos.  Plantados, cimentados y arraigados en la fe, en una sola casa de oración.  Una iglesia donde es enseñada la Palabra no adulterada de Dios.

-El Ambiente Importa-

Así como el cedro prefiere un ambiente soleado y libre de contaminación, de igual manera nosotros debemos estar en una iglesia donde Cristo es iluminando y que sea libre de contaminación doctrinal.  Debemos tener el suficiente discernimiento espiritual para darnos cuenta e incomodarnos en un lugar donde se ausenta la luz admirable de Cristo y donde hay nubes oscuras de contaminación espiritual.  Ya he dicho que no hay ninguna iglesia perfecta; sin embargo, es necesario asegurarse que la iglesia donde uno se congrega tenga su base en Cristo, la luz que ilumina y que esta esté llena del Espíritu Santo que es el aire que nosotros deseamos respirar.

-La necesidad de luz-

Veamos primero la necesidad de sol.  El Cedro del Líbano no aguanta la sombra.  No aguanta que haya algo entre él y la luz, ¡qué gran lección para nosotros!  No debemos permitir nunca que nada ni nadie vengan entre nosotros y Cristo.  Nada debe tomar el tiempo que es de Cristo, ni el trabajo, ni la pareja, ni los niños, ¡Nada!  Nada debe tomar el lugar en nuestro corazón que le pertenece a Cristo.

La idolatría no es solamente adorar a una estatua, también es permitir que el amor al trabajo, a la pareja, a los niños, al dinero o a lo que sea se haga más grande que el amor a Dios.  Por esto la Biblia dice que la avaricia es idolatría (Colosenses 3:5).  Cuando dedicamos más de nuestro tiempo a algo aparte del Señor, se vuelve un ídolo en nuestra vida.  Y nuestro Dios es un Dios celoso (Santiago 4:4-5).

Cuando permitimos que algo nos separe de Cristo.  Cuando dejamos de asistir a la iglesia por alguna razón; nos pasa lo mismo que a este árbol le pasa en la sombra, se marchita, se debilita y tarde que temprano se muere.  Nosotros alejados de Cristo, marchitamos espiritualmente, ya no sentimos el mismo gozo, ya no escuchamos su voz, ya no nos llama la atención ni orar ni leer la Biblia ni mucho menos ir al culto.  Debemos preocuparnos si hemos perdido el apetito espiritual.  Si se pierde el apetito físico, si ya no llama la atención comer, entonces sí se preocupa uno, hasta va y consulta con el médico, porque sabe que, si no come, muere.  Sin embargo, hay muchos cristianos en el día de hoy que han perdido su apetito espiritual y sus espíritus se están muriendo.  En otras palabras, han perdido su primer amor (Apocalipsis 2:4-5).  Dice: “Recuerda, por tanto, de dónde te has caído.”  ¿Has caído?  ¿Estás sirviendo a Dios con el mismo esmero que al principio? o ¿has marchitado por permitir que la sombra te separe de su luz?

Luego que el espíritu se haya marchitado, se pierde la fuerza espiritual.  Vienen luchas y pruebas, tentaciones que normalmente no serían demasiado fuertes, pero habiéndose debilitado, el cristiano se entrega a la depresión y al pecado.  Finalmente, alejados de Cristo, separados de Él y de su luz admirable viene la muerte espiritual.

Busquemos el sol, busquemos la estrella resplandeciente de la mañana (Apocalipsis 22:16) día a día busquemosle a Él para nunca caer de la gracia de Dios.  ¿Cómo le buscamos?  En oración, en ayuno, en lectura de la Biblia, en asistir a una iglesia donde Él es señalado a través de una alabanza avivada, una adoración espiritual y la predicación de la Palabra pura de Dios.  Una iglesia donde su luz es evidente en la conducta amorosa de los hermanos.  “El que dice que está en luz, y aborrece todavía a su hermano, está todavía en tinieblas” 1 Juan 2:9.

-La contaminación espiritual-

 “Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero” 2 Pedro 2:20.  Dice en este versículo que hemos escapado las contaminaciones de este mundo al venir a Cristo.  Y da la advertencia que, habiendo escapado de ellos, no nos debemos enredar de nuevo en ellos.  Hay muchos cristianos que creen que pueden tener muchas relaciones íntimas con inconversos.  Muchos que hasta su mejor amigo es un inconverso.  Muchos jóvenes que buscan novia o novio en el mundo, creyendo que no va a traer consecuencias.

El problema es que los cristianos que hacen estas cosas se están enredando otra vez en la misma contaminación que ellos escaparon.  No en vano dice la Biblia que amistad con el mundo es enemistad contra Dios (Santiago 4:4).  La verdad del asunto es que las amistades ejercen influencia en nuestras vidas, aunque no queramos reconocerlo, así es.  Y cuando nos damos cuenta, nos han hecho alejar del Señor.  Es especialmente peligroso buscar noviazgo con un inconverso, la Biblia nos enseña que fueron las mujeres de Salomón que lo hicieron alejar de Dios.  “¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Bien que en muchas naciones no hubo rey como él, que era amado de su Dios.  Y aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras” Nehemías 13:26.

Con esto no quiero decir que hagamos a un lado todas nuestras amistades que no sean cristianos, eso también sería un error porque sería tropiezo para ellos.  Al hacerlos para un lado no estamos mostrándoles el amor de Cristo.  Necesitamos desarrollar amistades estrechas con creyentes y asegurarnos que las amistades que tenemos con inconversos sean para bendición de ellos y no maldición en nuestras vidas.

Lamentablemente, hay también algunas iglesias con contaminaciones doctrinales.  Iglesias donde en vez de predicar la verdad de La Palabra de Dios, predican otro evangelio, no que haya otro (Gálatas 1:6-8), sino que distorsionan a la verdad para evitar hacer sentir mal a las personas, para así no perder a gente.  Nunca debemos de aceptar nada más que el evangelio completo y puro, por eso dice la Biblia, “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” 1 Pedro 2:1-3.

“Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote…”  Hechos 9:1. Aun en el aire que respiramos operan espíritus, aquí en estos versículos están operando espíritus de amenaza y de muerte.  Los espíritus que operan en los aires que nos rodean pueden afectarnos.  Por eso es que necesitamos estar en un lugar libre de contaminación en el aire.  Son los pastores que han sido investidos de poder de parte de Dios para controlar los aires de la iglesia.  Ellos son los que se responsabilizan de asegurarse que ningún espíritu del maligno esté moviéndose en la iglesia.  Sin embargo, todos los miembros de la iglesia tienen la responsabilidad de contribuir al ambiente de la iglesia, viviendo una vida en santidad e intercediendo por la obra.

Un ambiente libre de contaminación espiritual no se reconoce visualmente, ya que los espíritus son invisibles. Sino que se reconoce a través de manifestaciones de la Palabra en la vida de los hermanos de la iglesia.  ¿Es llena de amor la iglesia?  Entonces está libre de la contaminación de los espíritus de odio, rencor, envidia, etc. y lleno del Espíritu Santo de Dios.  Pues así dice la Biblia en 1 Juan 4:12-13; “Nadie ha visto jamás a Dios.  Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.  En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.”  Tenemos de su Espíritu cuando andamos en amor y cuando tenemos de su Espíritu, los espíritus del maligno no están operando en nuestras vidas.

-Contribuyendo al ambiente-

“…como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza” Abdías v.15. Vamos a comenzar esta parte con una pregunta ¿Está usted haciendo un efecto en el mundo para Cristo?  Hemos visto la necesidad de contribuir a la Iglesia, también es necesario contribuir a un cambio en el mundo.  Tenemos que ser luz que brilla en la oscuridad.  Así como la pérdida del Cedro devastó al terreno en donde antes estaban los grandes bosques, así será devastado el mundo cuando ocurra el arrebatamiento (el rapto) de la iglesia.  Y aun ahora, estando la iglesia en la tierra, se debe notar una diferencia cuando estamos nosotros presentes en un lugar a cuando estamos ausentes.  Es bueno cuando los inconversos se incomodan por su presencia, significa que el Espíritu Santo de Dios es evidente en su vida y la luz que hay en usted es más fuerte que las tinieblas que en ellos hay y esto les incomoda a ellos.  Al contrario, cuando el cristiano no es realmente guiado por el Espíritu Santo de Dios, no se incomoda ni él ni el inconverso que le rodea.

Como nosotros hacemos, Dios va a hacer con nosotros, dice este versículo en Abdías.  Si nosotros contribuimos al ambiente en nuestra iglesia, Dios se va a encargar de bendecirnos por hacerlo.  Sin embargo, si no estamos dispuestos a contribuir a su iglesia y al ambiente que hay en su iglesia, o si aún peor contaminamos ese ambiente con disensiones y con chismes, nuestra recompensa volverá sobre nuestra cabeza.

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?  No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” Mateo 5:13. Si comenzamos a perder nuestro efecto y nuestra influencia en la tierra entonces perdemos nuestro valor como cristianos. El cristiano sí puede hacer un efecto para Cristo, simplemente esforzándose para vivir una vida santificada para el Señor.  Eso significa apartarse del pecado y de todo lo que contamina la vida.  En sí, la palabra santificado significa ‘apartado para Dios’[vi].  Para vivir una vida en santidad, entonces es necesario apartarse de todo lo que contamina en la vida.  Para eso necesitamos discernimiento para diferenciar entre amistades que edifican y amistades que destruyen nuestra vida espiritual.

-Firmeza y resistencia-

Un último punto acerca del Cedro del Líbano viene de su nombre.  El cedro en realidad es un pino, sin embargo, lo llaman por el nombre cedro por la firmeza de sus raíces algo in común entre los pinos.  En sí, como ya se mencionó, cedro significa ‘firme por la tenacidad de sus raíces.’  Esa firmeza permite que los cedros crezcan mucho más altos que cualquier otro pino.  Y otra característica muy importante del cedro es que su madera resiste a la pudrición [vii]  Me imagino que ya saben que voy a decir.  El cristiano requiere de raíces firmes en el Señor para resistir en las pruebas y en las luchas no desanimarse ni desmayar.  También requerimos raíces tenaces que pase lo que pase no soltemos a Cristo, pase lo que pase vamos a seguir a Cristo.  Venga la tormenta que venga nuestra casa no va a caer porque ¡fue fundada sobre la roca que es Cristo Jesús! (Mateo 7:24-25).

La Palabra de Dios dice “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.  Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” 2 Timoteo 3:1-5. En el mundo de hoy hay hombres y mujeres así que hacen tropezar a las almas y engañan aún a los cristianos.  Tenemos que resistir toda mala doctrina, que es como carcoma o gangrena que pudre al cristiano.  Resistamos, así como el cedro resiste.  Es por esa resistencia que fue elegido el cedro para construir las casas de los reyes y el Templo de Dios.  Es por resistencia a la mala doctrina y resistencia al desánimo y al pecado que ¡seremos elegidos como columnas en la casa del Gran Rey!  (Apocalipsis 3:12).

-La Gloria del Líbano-

“La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis pies” Isaías 60:13. La gloria del Líbano según este versículo son sus árboles.  Tres de ellos en particular: el ciprés, el pino y el boj.  El ciprés lo veremos próximo, pero aquí quiero señalar al cedro.  Dirá que el cedro ni aparece en este versículo, pero ¡sí está allí!  En sí, el cedro es un pino, como ya vimos, simplemente es llamado cedro por la firmeza de sus raíces.  También, aquí cuando dice “pinos y bojes juntamente” menciona realmente dos veces al Cedro de Líbano, porque el boj es una especie de cedro conocido por cuan derecho crece.[viii]  Recordemos nuevamente como el cedro crece derecho y angosto cuando este está rodeado de otros cedros.  Queremos ser conocidos como derechos, como buenos cristianos, conocidos porque actuamos bien en toda situación.  Queremos ser “imagen y gloria de Dios” (1 Corintios 11:7) como estos árboles fueron la gloria del Líbano.

Ojalá aprendamos las lecciones del cedro y pasemos a otro nivel de madurez en el Señor, creciendo derechos en el camino angosto de Dios, siendo cristianos verdaderos quienes disciernan el ambiente y buscan un ambiente limpio y lleno del Espíritu Santo de Dios.  Ojalá sintamos la gran necesidad de luz que tenemos como hijos de la luz.  Ojalá al encontrar un ambiente limpio y lleno del Espíritu de Dios también contribuyamos a ese ambiente, siendo de bendición para la iglesia, para los demás hermanos y aun para nuestros pastores.  Que tengamos el gozo de ser conocidos por la firmeza de nuestras raíces espirituales y nuestra resistencia al mundo y persistencia en seguir al Señor.

Referencias para informacion usadas aparte de la Biblia

[i] http://www.blueplanetbiomes.org/lebanon_cedar.htm

[ii] http://www.blueplanetbiomes.org/lebanon_cedar.htm

[iii] http://en.wikipedia.org/wiki/Christian

[iv] Strong’s Concordancia Exhaustiva de la Biblia #5546

[v] Strong’s Concordancia Exhaustiva de la Biblia #730

[vi] Strong’s Concordancia Exhaustiva de la Biblia #6942

[vii] Strong’s Concordancia Exhaustiva de la Biblia #0730

[viii] Strong’s Concordancia Exhaustiva #8391

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