Sección Uno: Árboles de Justicia “Será como el árbol plantado junto a corrientes de aguas…” Salmos 1:3 Capitulo Uno: El Tabernáculo en el Desierto

Acacia tree David Stanley Flickr

La Acacia, Foto por David Stanley, Foto encontrada en Flickr.

“Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente, para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo creó.”  Isaías 41:19-20

Comenzaremos, pues, con el Tabernáculo que erigieron los hijos de Israel en el desierto porque es importante realizar que todo cristiano pasará por el desierto.  Cuando Dios sacó su pueblo de Egipto, los hizo pasar por el desierto hasta sacar a Egipto de sus corazones y de sus bocas. También Cristo, después de ser bautizado en el río Jordán, fue llevado por el Espíritu Santo al desierto para ser probado por Satanás.  El desierto es en la vida del cristiano un lugar espiritual, en donde todo cristiano se va a encontrar tarde o temprano.

Sabiendo que el Tabernáculo iba a tener que aguantar en una tierra árida, Dios mandó que el Tabernáculo consistiera de ciertas materiales…“Jehová habló a Moisés, diciendo: …  Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre, azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia” Éxodo 25:1-5 (con énfasis).

La madera de acacia formó parte de todo el Tabernáculo, desde el Arca del Pacto en el Lugar Santísimo hasta las columnas alrededor del Atrio exterior.  El Señor escogió la madera de la acacia por sus características deseables para el uso en el desierto.  Las mismas características forman parte de buenos cristianos.

La acacia resiste en la sequía.[i]  Puede ser plantado en poca tierra y en tierra árida, tierra mala, llena de piedras y aun así crecer porque sus raíces crecen hacia los lados justo a debajo de la superficie de la tierra.[ii][iii][iv]  Este árbol resiste al fuego, y levanta renuevos de sus raíces después de ser dañado por el fuego.[v]  La madera de este árbol es dócil y fácil de moldear.[vi] Por estas razones la acacia sobrevive en el desierto

-Resistiendo en la Sequía-

Así como la acacia debe ser el cristiano.  Debemos no solo resistir, sino también florecer en la sequía, o sea en los tiempos difíciles.  Tenemos que aprender a esperar en Dios aun cuando parece estar lejos, aprender a aguardar a Dios en las tribulaciones, creer que aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9) es fiel y poderoso para mantenernos en su gracia.  “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” 1 Tesalonicenses 5:24.

Es necesario confiar que aun en los momentos difíciles cuando Él parece estar lejos, está a nuestro lado como nos enseña este versículo en Oseas: “Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba” Óseas 11:3.  Este versículo trae a mi mente recuerdos de cuando mi hijo estaba aprendiendo a caminar y  yo agarraba a sus manitos y los levantaba arriba en el aire para que él pudiera practicar sin lastimarse.  Porque aquí dice que nos agarra de los dos brazos y es así como uno enseña a un bebe, como uno cuida al hijo que ama cuando todavía está aprendiendo a caminar.  Lo triste de este versículo es que el Señor está cuidándonos y nosotros desconocemos su presencia.  Nos tiene bien agarrados de los dos brazos, llevándonos, enseñándonos, cuidando nuestro camino para que no nos lastimemos mientras aprendamos a caminar en madurez espiritual con Él.  Y nosotros, por estar pasando por cualquier circunstancia difícil, por un desierto espiritual, creemos que el Señor nos ha abandonado, pero Él ha prometido nunca dejar ni desamparar a sus hijos (Hebreos 13:5) y que estará con nosotros “todos los días, hasta el fin del mundo” Mateo 28:20, y recordemos que lo único que no puede hacer Dios es mentir (Hebreos 6:18).

Es necesario saber que si usted está en el desierto es por la voluntad de Dios.  Es necesario entonces vivir por fe y no por vista ni mucho menos por la emoción (vea Habacuc 2:4).  Si está en el desierto es porque Dios le ha traído a este lugar para estar más junto a Él. Escuche las palabras amorosas de su Dios quien desea su corazón: “Pero, he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón…”  Óseas 2:14.  Si está en el desierto no es momento para que usted desesperadamente busque la salida de su situación, sino que es momento de descansar en los brazos amorosos de su Dios y escuchar las palabras amorosas que Él le quiere hablar a su corazón, palabras que usted seguro no escucharía sino por el silencio del desierto.

-Floreciendo en Pedregales-

La habilidad de este árbol de crecer y aun florecer en pedregales y en tierra ni buena ni profunda me hacer recordar la parábola del sembrador (vea Mateo 13:3-9).  En esta parábola Cristo compara los creyentes con la semilla sembrada en diferentes tipos de tierra: tierra junto al camino (dura en la que la semilla no puede penetrar), pedregales, (donde no hay profundidad), espinos (donde es ahogada) y finalmente tierra buena. Es fácil florecer en tierra buena donde hay profundidad para echar raíces, humedad y alimentación para las necesidades del árbol, donde no hay ni hierbas malas ni espinos ni cizaña que ahogue al árbol mientras este todavía esté tierno.  De la misma manera es fácil florecer como creyente cuando uno está plantado en lugares espaciosos y no está enfrentando persecución ni está pasando por un desierto de problemas personales, pero no es tan fácil florecer en los pedregales…

¿Qué pasa con la preciosa semilla que es sembrada en pedregales? Se seca y se marchita por falta de profundidad de las raíces porque es a través de las raíces que el árbol recibe el agua que necesita para sostenerse. ¿Qué pasa muchas veces con el cristiano cuando está pasando por pruebas? En Mateo 13 nos dice: “Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:…el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la Biblia, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la Biblia, luego tropieza” (v. 18, 20-21). Esta es la interpretación de nuestro Señor Jesús de la parábola del sembrador. Jesús habla aquí de nuevos creyentes. En este estudio quiero dirigirme a todo creyente. Y en realidad todo creyente, desde el que acaba de aceptar, hasta el que ya es maestro puede aprender algo muy importante de esta parábola.  Mientras que el que es nuevo en el Señor recibe con gozo y peligra perder ese gozo en la aflicción, el creyente establecido en Cristo a veces todavía necesita aprender que su gozo no viene de la circunstancia sino de adentro, de Cristo y del Espíritu Santo de Dios. Por esto es que el gozo es llamado “fruto del Espíritu” en Gálatas 5:21-22. El verdadero gozo no es felicidad, no es un sentimiento. Los sentimientos dependen de las circunstancias, el gozo depende unicamente de Dios.

 

-Buscando la Fuente-

“Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros…” Zacarías 1:3

Las raíces de este árbol nos enseñan una gran lección también.  El árbol necesita por lo menos un poco de agua para crecer. En el desierto no va a encontrar mucha agua en la tierra, su única esperanza de agua es que caiga lluvia o que haya un oasis.  Por esta razón, este árbol echa sus raíces para los lados abajito de la superficie de la tierra, y así busca su fuente de agua.

A veces los cristianos en vez de buscar nuestra fuente, actuamos de una manera que hace creer que es la responsabilidad de Dios buscarnos a nosotros.  Como si quisiéramos que Dios nos ruegue para que pasemos tiempo con Él.  Muchas veces si Dios no manda tribulación a nuestra vida, ni oramos, ni leemos la Biblia. También muchas veces nos sentimos por lo que fulanito nos dijo o porque algún hermano no nos saluda en la iglesia o porque los pastores no nos llaman y dejamos de ir a la iglesia. ¡Tenemos que madurar en Cristo, hasta el punto que queramos orar y ayunar, nos urge leer la Biblia y no podemos esperar llegar a la Iglesia!  ¡Es hora de volvernos a Dios, para que Él se vuelva a nosotros!

Es nuestra responsabilidad buscar el alimento espiritual, no somos ya bebés para que alguien nos busque con biberón en la mano para darnos de comer.  Si no aprendemos esta lección nunca vamos a ser cristianos vencedores, esta es la diferencia entre crecer y florecer.  Todo cristiano, una vez establecido crece, aunque sea un poquito, pero no todo cristiano florece, a veces ni un poquito.  De igual manera todo cristiano lucha, a veces mucho, pero algunos cristianos nunca logran ver la victoria en sus vidas.  En Apocalipsis, la Biblia ofrece grandes promesas para los que vencemos en Cristo; “Al que venciere, le daré que se sienta conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” Apocalipsis 3:21.

¿Cómo vamos a vencer?  De la misma manera que florece este árbol, buscando el alimento, en nuestro caso, el alimento del Espíritu Santo.  Tenemos que estar dispuestos a luchar para el alimento espiritual que necesitamos, y tenemos que ir creciendo en el tipo de alimento que usamos y la cantidad también.  El autor de Hebreos nos amonesta a dejar la leche y buscar alimento sólido en Dios: “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.  Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la Palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” Hebreos 5:12-14.  La leche tiene su tiempo.  Pero llega un momento cuando la leche ya no sacia.

-Ser Resistentes al Fuego-

“Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más precioso que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.”  1 Pedro 1:7

Aun con sus espinos para protegerse de las fieras, la acacia siempre está expuesta al peligro del fuego.  Lo bueno es que este árbol resiste al fuego y en caso de que fuera destruido, ¡levanta renuevos de sus raíces y vuelve a crecer!  El poder resistir al fuego es una característica muy deseable en el cristiano, porque en Efesios 6:16 nos enseña la Biblia que los dardos que el enemigo lanza en contra de nosotros ¡son dardos de fuego!  Con el único propósito de destruirnos y hacernos caer en el pecado o en el desánimo, pero hay que cobrar ánimo porque como la acacia levanta renuevos, así “siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse” Proverbios 24:16.

Aparte de los dardos de nuestro enemigo, otra razón por lo cual es bueno que el cristiano resista al fuego es porque Dios nos prueba con el fuego: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese” 1 Pedro 4:12.  El cristiano que no puede resistir al calor del fuego no será vencedor.  La vida cristiana no es fácil, nadie dijo que lo iba a ser.  Al contrario, el Señor siempre enseñaba que íbamos a tener que padecer, esto es evidente en los siguientes versículos.

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” Mateo 16:24.

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.  En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” Juan 16:33.

Vez tras vez, Jesús nos dice que vamos a padecer sufrimiento en este mundo.  Para resistir, para estar firme, para ser vencedor tenemos que aprender a ser resistentes al fuego. Tenemos que aprender a confiar en el Señor, aun cuando parece que seremos consumidos por el fuego.  Tenemos que recordar que Dios está en completo control de nuestras vidas, Él es soberano.  Él es omnipotente.  No tenemos necesidad de temer al fuego porque al igual que este árbol, nosotros somos bien resistentes al fuego puesto que el Señor nos escogió, y dice la Biblia que en “horno de aflicción” nos ha escogido Isaías 48:10.  Dios está con nosotros, no hay nada que temer, solamente hay que confiar.  Dios está sometiendo a prueba nuestra fe para que salga más puro que el oro, porque ciertamente es mucho más valioso que el oro.

-Levantando un Renuevo-

No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; …pero tú te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel…” Isaías 41:14,16. El pueblo de Israel entiende a este árbol.  El pueblo de Israel ha sido varias veces destruido casi del todo.  En el libro de Isaías eso es lo que el Señor les está advirtiendo, Isaías profetizaba que si el pueblo de Dios no se arrepentía de su pecado, Dios iba a traer juicio sobre ellos, iban a ser destruidos pero no del todo. Dios iba a dejar un renuevo, uno tan chiquito en número y en fuerza que aquí lo llama, ‘gusano de Jacob.’  Sin embargo, les dice que no teman, porque la mano de Dios estará con ellos, aun siendo como gusano si confian en el brazo potente de Jehová, en vez de ser destruidos serían una fuerza destructora para ‘reducir a tamo’ a los enemigos de Jehová y de su pueblo.  Y aun siendo gusano, ¡se iban a regocijar en Jehová!  Todo porque Dios les iba a levantar como el renuevo de un árbol.

Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán.” Job 14:7. Cuando un árbol es cortado, aunque queda solamente un tronquito en la tierra o si el árbol es desenraizado y dejado postrado en tierra, el árbol tiene un poder especial de levantar un renuevo.  De repente un vástago retoña del tronco o las ramas del árbol postrado comienzan a engrosarse hasta hacerse troncos y ¡de un árbol se hace entonces una línea de árboles nuevos![vii]   Ese mismo poder tenemos los cristianos, nunca nos debemos dar por vencidos, ¡siempre podemos seguir adelante y pelear la buena batalla de la fe!  ¡Aun cuando parece que hemos sido derrotados, Dios lo sabe y es hora de darnos cuenta también que nos volveremos a levantar de nuevo delante de nuestro Dios!  “Porque el Señor no desecha para siempre” Lamentaciones 3:31, si nosotros no lo soltamos a Él (1 Crónicas 28:9).

El mismo socorro que el Señor prometió al pueblo de Israel llamándolos ‘gusano de Jacob’, está con nosotros también para levantar de nosotros un renuevo.  Y por lo tanto no importa lo que pueda haber pasado en nuestras vidas, ni qué pecado pueda haber en nuestro pasado ni qué situación podamos estar atravesando. De la misma forma como ayudó a su pueblo después del cautiverio babilónico a regresar a Jerusalén y levantarle a Él un templo nuevo, de esa forma Dios nos va a ayudar a re-levantarnos. Y de ese templo dijo el Señor; “La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos” Hageo 2:9.  Dios no desprecia al caído, Dios lo levanta, y tiene misericordia de él, la suficiente misericordia para decir que la gloria postrera será mayor que la primera.  Levantémonos entonces con confianza delante de nuestro Dios, porque, aunque hayamos caído, aunque hayamos sido destruidos casi del todo, ¡aun un renuevo hay de nosotros para levantarse!

-Dócil y Fácil de Moldear-

Finalmente, la madera que se consigue de este árbol nos enseña cómo debemos ser nosotros…dóciles y fáciles de moldear.  Cuando venimos a Cristo, venimos con mucho pecado y con defectos muy grandes. El Señor desea cambiarnos, desea moldearnos.  Dios nos salva a través de su hijo Jesucristo, pero no nos deja como nos encuentra.  Dice la Biblia que nos lleva de gloria en gloria (2 Corintios 3:18).  Dice que aquel que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día del Señor (Filipenses 1:6).

Cuando venimos a Cristo, salimos del mundo como Lázaro salió de la tumba (Juan 11:38-44) cuando fue llamado a la resurrección por Cristo Jesús. Pasamos de muerte a vida.  En el momento de la salvación venimos a formar parte del Reino de los Cielos, sin embargo, todavía traemos ataduras en forma de malos hábitos y de pecado en nuestras vidas y el Padre mediante el Espíritu Santo nos tiene que sujetar a un proceso de purificación y de restauración para que podamos seguir en los caminos de Jesús sin tropezar en ellos.

Esto es parte del proceso de corrección o de disciplina a la cual nos somete el Señor cuando llegamos a ser sus hijos. Es sumamente importante que seamos dóciles y fáciles de moldear en este proceso  porque Jesús enseñó que quienes cayeran sobre de la roca serán quebrantados y “sobre quien ella cayere, le desmenuzará” Mateo 21:44, Lucas 20:18.  Esto significa que si nos sometemos a la disciplina seremos quebrantados para ser hechos de nuevos y restaurados a la imagen y semejanza de nuestro Dios, pero si somos obstinados en pecar y resistimos a la disciplina, tarde que temprano nos destruiremos a nosotros mismos.

Someternos a la disciplina de Dios muchas veces nos costará lágrimas y nos llevará a veces por caminos inesperados.  Dios tendrá que quebrantarnos muchas veces para enseñarnos cuán lejos estamos realmente de su plan para nuestras vidas porque podemos creer estar en el camino angosto, cuando realmente nos hemos engañado a nosotros mismos.

Hebreos 12:8 enseña que, no somos hijos sino bastardos si nos deja el Señor sin corrección.  Nunca debemos menospreciar la corrección del Señor (Hebreos 12:5) porque “el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo aquel que recibe por hijo” Hebreos 12:6.  Por esto es que debemos recibir con mansedumbre la corrección del Señor, porque demuestra que somos sus hijos amados y que se complace en darnos la corrección que desesperadamente necesitamos para tener una vida abundante y llena de gozo.

-Usos Honrosos-

Escogí incluir este árbol en este estudio por lo que formó parte del lugar del culto del Señor.  Formó parte del Tabernáculo.  De la misma manera que aprendimos mucho acerca del plan de Dios para nuestras vidas a través del árbol mismo, también hay una gran lección detrás de la forma en que Dios utiliza la madera de este árbol en su morada.  Desde las columnas del atrio exterior del Tabernáculo, hasta el arca del pacto que estuvo puesto en el lugar santísimo la madera de acacia llena todo el Tabernáculo.

Ojalá aprendemos a ser como la Acacia.  Si aprendemos las lecciones que están escondidas en la creación de Dios aprenderemos a ser verdaderos árboles de justicia, capaces de vencer, capaces de perseverar.

 

Lista de referencias utilizadas aparte de referencias bíblicas:

[i]http://en.wikipedia.org/wiki/Acacia_melanoxylon, Wikipedia, the free encyclopedia, Ecology and habitat section.

[ii] Acacia tortilis (Forsk.) Hayne Syn.: Acacia raddiana Savi,
Acacia spirocarpa Hochst. Ex A. Rich Acacia heteracantha Burch.  Mimosaceae Umbrella Thorn, Israeli Babool Source: James A. Duke. 1983. Handbook of Energy Crops. Unpublished.

[iii] Acacia seyal Del. Mimosaceae Shittim Wood, White Whistling wood Source: James A. Duke. 1983. Handbook of Energy Crops. Unpublished.

[iv] Acacia tortilis (Forsk.) Hayne Syn.: Acacia raddiana Savi,
Acacia spirocarpa Hochst. ex A. Rich  Acacia heteracantha Burch.  Mimosaceae Umbrella Thorn, Israeli Babool Source: James A. Duke. 1983. Handbook of Energy Crops. Unpublished.

[v] ©1997-2004 Wheeling Jesuit University/NASA-Supported Classroom of the Future.  “Exploring the Environment”  http:www.cotf.edu/ete/modules/msese/earthsysflr/savannahP.html

[vi] Acacia Seyal Del.  Mimosaccae Sitim Word, Whistling Word Source:  James A. Duke, 1983, Handbook of Energy Crops, unpublished.

[vii] Trees: Their Natural History by Peter Thomas, Cambridge University Press ©2000.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s