Cómo el Árbol…Introducción

acacia

El Acacia commons.wikimedia.org

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su  hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.  No así los malos que son como el tamo que arrebata el viento

Salmos 1:1-4.

 Cuando leí estos versículos por primera vez yo le pregunté al Señor “¿por qué un árbol?” “¿Por qué sería una bendición ser como un árbol?”  De todas las cosas que el Señor podría haber hecho semejante el hombre bendecido por Él “¿por qué escogió el árbol?”  ¡Yo miraba muy aburridos los arboles!  La respuesta del Señor a mi pregunta me dejó atónita y en este libro deseo compartir con usted esa respuesta que Dios me reveló a través de su Palabra.

En toda la Biblia, Dios habla de una manera sencilla y a la vez profunda, escondidas en las palabras de la Biblia hay riquezas espirituales inimaginables esperando el momento en que nos detenemos para preguntarnos ¿qué realmente me dicen estas palabras?

Mi jornada con este estudio empezó el día en que yo me pregunté ¿por qué es una bendición de Dios que yo sea como un árbol?  En ese día comencé a querer saber más y más acerca de los árboles porque algo muy dentro de mí espíritu me decía que me esperaba una revelación y una bendición tremenda.  Este estudio es el producto de esa jornada y espero que al leerlo usted también reciba una revelación de parte de Dios y una bendición para su vida.

En Jeremías capítulo 17 encontramos que Dios repite las mismas promesas de Salmos 1:1-4.  En Jeremías dice así, “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.  Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto” Jeremías 17:7-8.  Ambos de estos textos traen una promesa, y acordémonos que Dios se compromete con su palabra.  Es más, Jeremías 1: 12 dice que Dios apresura su palabra para ponerla por obra. Y en Génesis 41:32 vemos que al hablar dos veces el Señor significa que “la cosa es firme de parte de Dios y que Dios se apresura a hacerlo”.  Y si no fuera lo suficiente con declarar dos veces esta promesa, también se repite en Ezequiel, “Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales, sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto.  A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer y su hoja para medicina” Ezequiel 47:12.

Entonces si Jehová es nuestra delicia, si buscamos ferviente y constantemente su rostro entonces tendremos las promesas de estos tres textos (Salmos 1:1-4, Jeremías 17:7-9 y Ezequiel 47:12).  Las cuales prometen unas bendiciones muy grandes.  ¿Cuáles son estas promesas? Primeramente, es la promesa de fruto, la segunda es hoja.  La tercera promesa es prosperidad en Salmos y Ezequiel, fuerzas en Jeremías y ministerio en Ezequiel.  Debo mencionar aquí que al decir primera, segunda y tercera, me refiero no a la importancia de la bendición sino a la orden en que se mencionan en Salmos capitulo uno.

También hay una promesa indirecta que podemos inferir de Salmos 1:1-4 y es la promesa de que seremos firmes.  ¿Alguna vez has observado a un árbol durante una tormenta?  El árbol tierno se dobla bajo la fuerza del viento, aunque no es destruido como lo podría ser el tamo, sí es sujetado por la tormenta hasta que esta pase y luego se vuelve a levantarse en su lugar. Así son los cristianos nuevos y muchas veces los antiguos que no han llegado a una madurez espiritual.  Pero el árbol de tronco grueso resiste aun a los vientos más fuertes, no se dobla ni se quiebra, se mantiene firme en su lugar, como si ni sintiera la tormenta (aunque si lo siente créenme que sí).  Así puede ser el cristiano.  Pero requiere un precio que pagar.

¿Cómo alcanzar la promesa?  “El que menosprecia el precepto perecerá por ello; mas el que teme el mandamiento será recompensado” Proverbios 13:13.  Tanto en Salmos 1 como en el texto del libro de Jeremías, Dios nos da preceptos, instrucciones para seguir para lograr ser como ése árbol.  Estos mismos preceptos nos enseñan los árboles y esto lo veremos más adelante.

Analizaremos en este estudio; lo que significa ser un arbol en manos de Dios. Empezando con el Acacia en el Tabernáculo de Dios, el Cedro y el Ciprés en el Templo de Dios (el ciprés en verdad tiene doble función, también forma parte del culto no soloamente del Templo).  Y finalmente veremos al olivo y a la vid porque formaban y aun forman parte del culto que se rinde a Dios.

Ahora Dios habita en nosotros en vez de habitar en tienda o en templo hecho de cedro, pero el Tabernáculo y el Templo fueron tipos y sombras de lo que ahora es. “Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte” Hebreos 8:5. Y por haber sido sombra de lo venidero, el material que Dios escogió en la Biblia para sus moradas nos enseña grandes lecciones a nosotros de cómo debemos ser.  Nosotros realmente somos “aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre” Hebreos 8:2.  El Tabernáculo que erigió Moisés fue tipo y sombra de una Iglesia viva y activa que no se limitaría ni por velos, (porque el velo fue rasgado según Mateo 27:51) ni por paredes. Nosotros ahora somos los árboles que formamos su vivienda actual… “Y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová para gloria suya.”  Isaías 61:3

En este estudio vamos a explorar juntos las promesas de estos versículos de Salmos, Jeremías y Ezequiel y como Dios los revela en la Biblia y a través de las palabras que Él elige para expresarse y aún a través de la misma naturaleza.  Que sea el Señor guiando las palabras de este estudio.  Y que Dios también de entendimiento al que lee.  Que toda la honra y la gloria sean para Él.

Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo” 2 Timoteo 2:7.

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