¡La Historia de la Mujer Samaritana y la Nuestra Tambien!

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.” 1 Timoteo 4:12

Ya sabemos que hemos sido llamados para ser luz y ejemplo a un mundo perdido, pero este versículo nos llama a ser también ejemplo a los creyentes.  El apóstol Pablo escribió estas palabras a un joven pastor llamado Timoteo, y nosotros pudiéramos decir que como no somos pastores este versículo no se aplica a nuestras vidas, pero yo les quiero recordar que la palabra de Dios nos llama a todos “real sacerdocio” (1 Pedro 2:9).  Eso significa que ese deber de ser ejemplo a los creyentes no es solamente de los pastores, sino es de todo creyente.

Así que quisiera que usted mirara de nuevo 1Timoteo 4:12 y lo viera de una forma que se aplique a usted.  “Ninguno tenga en poco tu ______________________” y llene el blanco, “sino sé ejemplo a los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.  ¿Cómo llenaría usted el blanco?  “Ninguno tengo en poco tu vejez, tu pasado, tu color, tu raza, tu estatura, tu enfermedad, tu discapacidad, tu lo que sea…

Jesus hablando con la mujer samaritana.

Jesus hablando con la mujer samaritana.

Acuérdese que Jesús uso a la mujer Samaritana para predicar a los hombres de su pueblo.  Ella llenaría el blanco de esta forma: “Ninguno tenga en poco mi multitud de divorcios pasados y mi amante actual…porque voy a cambiar mi vida ahora y voy a ser ejemplo.”  Eso parece apostasía, pero Jesús la usó y esa es la verdad acerca de ella. Pues la palabra dice en Juan 4:17-18: “Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.  Aun a ella Jesús le estaba extendiendo una llamada a salir de su mala vivir para ser un ejemplo.  Y Dios nos extiende esa invitación a nosotros en el día de hoy.

Lo primero que nos pide es ser ejemplo en palabra.  En Efesios 4:29-30 nos dice la palabra: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”  Si vamos a ser ejemplos en la palabra tenemos que aprender a hablar menos.  Estos versículos en Efesios nos dicen que, para no entristecer al Espíritu Santo, tenemos que hablar solamente palabra que son 1. Buenas, 2. Necesarias, 3. Llenas de gracia. Toda palabra que sale de nuestras bocas tienen que pasar por estas pruebas: ¿Es buena?  ¿Es necesaria? ¿Dará gracia a los que la escuchan?  Gracia es favor inmerecido.  Eso significa que ¡no les puedes decir su merecida a las personas!

Segundo nos pide ser ejemplo en conducta, ¿cómo te conduces cuando estás con los hermanos de tu iglesia? ¿Cómo te conduces cuando estás solamente con tu familia? ¿Cómo te conduces cuando estás solamente con incrédulos? Sé sincero contigo mismo. Si la respuesta no es la misma en cada situación estás siendo una hipócrita, pero eso está entre tú y Dios. A mí no me debes ninguna explicación.

Cuando se habla de la conducta se habla también de las obras.  En mi última publicación les hable de aprender a servir a Dios desde la libertad, ahora les quiero recordar que la fe sin obras es muerta (Santiago 2:26) entonces es un balance que llevar.  No somos salvos por las obras somos salvos únicamente por fe, y nuestra fe y agradecimiento nos impulsa a hacer buenas obras.  Entonces no debemos trabajar sin cesar y sin disfrutar los beneficios de Cristo.  Debemos disfrutar los beneficios de ser hijo de Dios, pero a la vez ¡debemos trabajar desde un deseo de agradar a nuestro Señor que tanto ha hecho para nosotros!

Después de la conducta viene el amor, aunque a mi punto de vista la conducta y el amor están ligados e inseparables porque ¿cómo se va a conocer tu amor?  Se va a conocer por las obras de caridad que haces para los demás.  Se va a conocer cuando ves a un hermano hambriento y le das de comer o le ves con frio y le das algo caliente que vestirse.  Eso es el amor fraternal no fingido de que habla el apóstol Pedro en 1 Pedro 1:22: “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro.”

Luego de amor viene espíritu, debemos ser ejemplos a los creyentes en espíritu. ¿Eso qué significa?  ¿Cómo se ve el espíritu de una persona?  Se ve en la forma en que uno hace las cosas.  Si vemos nuevamente a Apolos a quien vimos la semana pasada en Hechos 18:25 dice: “Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor…”  Apolos siendo de espíritu fervoroso ¿qué hacía? Hablada diligentemente, ensenaba diligentemente lo concerniente al Señor.  ¡No había quien lo calle! Y así debemos ser nosotros de espíritu.  Debemos ser tan llenos del Espíritu Santo de Dios que ¡lo único que queremos hacer es orar, leer la Biblia y hablar de Dios!  Así seremos un ejemplo a los demás creyentes en espíritu cuando seamos diligentes en servir al Señor (Romanos 12:11).

Solamente dos quedan: fe y pureza. A mí me encanta un versículo de Proverbios 31 y pienso que describe perfectamente a una persona que está siendo un ejemplo en fe: “Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir.”  ¿Cuándo fue la última vez que miraste al futuro y te reíste?  ¿En serio?  Pero es la manera perfecta de ser un ejemplo a los creyentes en fe.  Y yo no pretendo reírme de lo porvenir, al contrario, muchas veces ¡yo soy quien necesita el ejemplo en esta área!  Pero a mí me encanta leer este versículo de Proverbios y levantar mi cabeza un poco más en alto (no de altivez sino de seguridad en Dios) y mirar al futuro ¡con la seguridad de saber quién es mi Dios y tratar de echarme una risita (aunque no salga con mucha fuerza)!

Ya llegamos a la pureza.  “Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; Pero Jehová pesa los espíritus.” Proverbios 16:2 nos recuerda que la pureza puede ser un punto contenciosos porque a cada uno nos puede parecer que nuestros caminos son limpios, pero en el final, es Jehová quien decide.  Entonces si vamos a ser ejemplos a los creyentes en pureza tenemos que encomendar nuestros caminos a Jehová y pedirle en cada momento que nos guie a toda verdad y a toda justicia para que podamos mantenernos puros de manos y de corazón.

Sobre todo, y antes de todo debemos de estarnos preguntando si nuestra palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza son de agrado a nuestro Señor antes de las personas porque como nos dice en Proverbios 16:2 “Jehová pesa los espíritus.” Y en Salmos 24:3-4 dice “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.”  Agradar a Jehová es principal porque Él mira y discierne las intenciones del corazón que están detrás de nuestro comportamiento mientras que podemos fingir para ser ejemplo a los creyentes, no podemos fingir delante de Dios.

¡Que Dios le bendiga!

Foto de Tribalicious – Flickr CC

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